lunes, 15 de marzo de 2010

Entrevista a Carlos Reyes Ávila


Entrevista a Carlos Reyes Ávila
Por Óscar Alarcón
16 de enero de 2010

Óscar Alarcón. Primero que nada Carlos quiero agradecerte que hayas aceptado a responder estas preguntas. Siempre es enriquecedor conocer el trabajo de escritores de diferentes lugares de México.
Y precisamente hablando de las diferentes latitudes de nuestro país, ¿por qué crees que se ha centralizado la cultura en México? Aunque ya tenemos muchos buenos referentes en el norte, me refiero a escritores como Élmer Mendoza o Heriberto Yépez, y ahora por supuesto tú. ¿Crees que el norte comienza a despertar o es que sólo se comienzan a poner los reflectores en esta región?
Carlos Reyes Ávila. Creo que el norte se ha dado cuenta de su propia existencia. Todos estábamos demasiado enfocados hacia el centro, pero creo que un día en el norte nos dimos cuenta que nosotros también existíamos y comenzamos a escribir de nosotros mismos. De pronto alguien se dio cuenta de que no éramos tan malos y sí, los reflectores se dirigieron hacia acá, y hoy eso es una enorme y agradecida responsabilidad. Lo cierto es que la centralización está y siempre va a estar, pero uno no puede (ni debe) esperar a que no exista. Uno tiene que hacer su propio trabajo, la principal competencia es para con uno mismo. Uno se debe enfrentar a un enorme reto que es el de superarse a sí mismo, y debe de tomar como ejemplo a los grandes. Uno debe escribir desde su experiencia, desde sí mismo.
ÓA. Se ha dicho mucho últimamente que los escritores mexicanos nacidos en la década de los 70’s son una generación sin generación, que muchos escritores de esta generación ya no tienen como padres literarios a los padres que tuvieron generaciones anteriores, como los escritores de la Onda, ¿compartes la opinión?
CRÁ. No creo que no tengamos generación, somos nuestra propia generación en todo caso. Estoy seguro que más adelante se podrá estudiar esta generación pero para eso tenemos que esperar que pase el tiempo y los críticos y estudiosos den su opinión. En esta generación hay de todo, aunque veo que la consigna es decir que uno no sigue a nadie, pero creo que esto es a la vez verdad y mentira. Uno no se puede deshacer de las influencias, pero tampoco se trata de seguirlas. Yo veo que hay quienes tienen una marcada influencia de La Onda, pero no creo que lo hagan a propósito. Ahora, hay otros que por supuesto tenemos influencia de escritores más recientes. Yo por ejemplo creo haber sido influido directa o indirectamente por la obra de Mario Bellatin, pero también puede ser que tenga referencias similares a las de él.

ÓA. ¿Qué piensas de los grupos literarios? Históricamente sabemos que muchas veces se forman para hacer una mafia, ¿perteneces a algún grupo literario o trabajas en solitario?
CRÁ. Pues no he tenido la suerte de pertenecer a ninguna mafia, jajajajaja. A veces eso resulta difícil desde la provincia. Las mafias, supongo, suelen darse donde hay una mayor concentración de escritores reconocidos. El ser humano tiende a agruparse con quienes tienen afinidades, gustos y correspondencias, o tal vez intereses en común. Yo en lo particular me he relacionado casi siempre con las ovejas negras del ámbito literario, pero no a propósito, simplemente he hecho buenos amigos y no sé si sea destino o como te digo, intereses compartidos. Pero definitivamente sí trabajo en solitario, aunque con buenos amigos.

ÓA. El Crack tuvo la intención de llevar a la literatura mexicana a la altura de una literatura mundial, con temas y personajes universales, alejados de los arquetipos mexicanos, como los de la literatura de medio siglo en nuestro país; sin embargo en la novela Travesti, noto la descripción de espacios y personajes particulares de una determinada región de México —lo cual aplaudo—, ¿qué piensas de esa intención crackera (sic)?
CRÁ. Desconozco cuál era o es la intención del Crack, pero supongo que ellos creían que eso era lo más conveniente. Yo suelo respetar todas las posturas, pero definitivamente no congenio con ellos, ni tengo por qué hacerlo. Yo suelo trabajar más con mi propia cotidianidad, no intento elevar el nivel de la literatura nacional, creo que eso se va dando solo. No me siento responsable de la Literatura Nacional, sólo de la mía.


Carlos Reyes Ávila

ÓA. Desafortunadamente los medios de comunicación han hecho un estereotipo del norte de nuestro país, se dice que el norte es muy violento, que no se puede salir a la calle, y que esta violencia se debe mucho al narco, el cual ha dado pauta para la aparición de la narcoliteratura, sin embargo en Travesti, aunque sí aparecen la violencia y el narco, éstos no son los temas principales ¿qué puedes decir de esta estigmatización?
CRÁ. No se puede negar que en el norte del país, en la actualidad, vivimos tiempos de violencia y narco, sin embargo, esto no es el todo, es sólo una parte de nuestra realidad, que en parte es consecuencia también de una corrupción que viene desde años atrás. Hubo quienes escribieron la narcoliteratura porque eso es lo que estaban viviendo, pero hubo quienes también, supongo, lo vieron como una oportunidad de darse a conocer. Cuando los medios dirigieron los reflectores hacia esta región y hacia estos temas, muchos se colgaron de ahí y ahora pues tenemos que en el país se cree que todos los escritores del norte escriben sobre lo mismo, pero eso es una mentira. Hay más literatura que no tiene nada que ver con el narco, eso es sólo un tema, pero la literatura no depende del tema sino de su tratamiento literario, de la forma en la que se abordan ciertas temáticas.


ÓA. Regresando al tema de los padres literarios, Alberto Chimal se encargó de decir que tal vez los escritores jóvenes que dicen estar huérfanos lo digan a título personal, ¿cuáles son tus influencias literarias y no literarias para escribir una novela como Travesti?
CRÁ. Cuando yo empecé a escribir Travesti conocí a Mario Bellatin, y creo que ese encuentro me ayudó mucho en el proceso, sobre todo en lo referente a la estructura de la novela. Sí estoy de acuerdo con la declaración de Chimal en cuanto a que muchos lo dicen a título personal, porque en esta generación lo que predomina es la diversidad, es difícil generalizar a estas alturas.




ÓA. En Travesti y Six Pack vemos que la pornografía es tu leiv motiv para escribir, ¿cuál es la intención de construir textos porno si ya hay suficiente pornografía en el internet, y sobre todo con videos, como el sitio www.youporn.com?
CRÁ. Bueno, primero quiero aclarar que yo hago literatura, no porno. Esos dos libros particularmente tienen una buena carga de porno, pero eso es debido a las necesidades propias del libro. Yo tengo publicados a la fecha 12 libros, y estos dos últimos son los que tienen marcada esa tendencia porno. El porno en todo caso es un recurso, no una meta ni un objetivo, al menos esa no es mi intención. La sexualidad, definitivamente es un tema que estará siempre presente en la humanidad, aunque se considere que se han eliminado muchos tabús, el sexo nos seguirá acompañando. Para mí, el porno, en nuestra literatura no es otra cosa que una consecuencia de una realidad por la que atravesamos, pero ni es una causa ni una meta.

ÓA. Hace unos meses se desató una discusión entre Heriberto Yépez y los integrantes del Círculo de Poesía, ya que estos últimos publicaron un poema homofóbico, ¿qué piensas de que aún este tipo de pensamiento se encuentre vigente, y no sólo en la derecha, sino entre los escritores?
CRÁ. Bueno, para mí, todo es producto de la interpretación. Depende de cómo interprete cada quien los sucesos. No importa si quienes escriban y declaren sean escritores o filósofos, al final son seres humanos, y la homofobia pueden estar presentes en cada persona, ya que el hecho de ser intelectuales no necesariamente implica que posean un desarrollo humano y espiritual importante. Los intelectuales suelen ser personas que cultivan el intelecto, pero el ser humano también es un ser sexual, emocional, material, espiritual, y lamentablemente no todos los intelectuales son seres integrales en el sentido espiritual (y con esto no me refiero a religioso). Todo es cuestión de respeto. Ignoro cómo se dio la polémica y en qué terminó, pero pues como dicen, si el río suena…




ÓA. En Travesti dices, o más bien Óscar el narrador dice, que las vestidas son criaturas encantadoras y que encantan por lo que son: divas, ¿por qué crees que entre los escritores también se da la aparición de divas?
CRÁ. Pues por lo mismo, no importa si eres travesti o intelectual, al final todos somos simplemente seres humanos, y si no hay un importante trabajo personal al final los egos nos dominan y nos llevan al deseo de convertirnos en estrellas, en divas. No son más que egos exaltados, producto de carencias emocionales, y de serios complejos de inferioridad. Aunque en algunos casos, a mi parecer eso resulta bastante divertido. Así es “el Circo de la Contienda Humana”, (o Comedia Humana).

ÓA. ¿Cómo combinas las actividades de poeta y narrador, en dónde te sientes más cómodo?
CRÁ. En el proceso creativo, en realidad. No importa si es poesía o narrativa. Yo en lo particular no estoy eligiendo qué quiero escribir. Escribo lo que voy viviendo, una vez que tengo el tema, veo si eso que quiero decir sonará mejor en poesía o narrativa. Intento hacerlo bien en cualquiera de los dos géneros. Lo importante para mí es disfrutarlo. He publicado más poesía que narrativa, pero he obtenido más reconocimiento como narrador, pero eso no me preocupa, yo soy escritor y punto.

ÓA. Aunque también sé que has escrito literatura infantil, ¿cómo deshacerte de las temáticas tan corrosivas como la de Travesti y llegar al texto infantil?
CRÁ. Curiosamente, en el 2003, cuando escribí APRENDIZ DE VOLADOR (poemas de amor para niños) también escribí y publiqué HABITAR LA TRANSPARENCIA, que es un poemario corrosivo acerca del alcohol, la noche y el sexo. No tuve ningún problema para combinar ambos trabajos. Los seres humanos somos ambiguos por naturaleza, hay una parte luminosa y una sombra oscura en nuestro ser. A mi parecer todo se trata de aceptación, aceptar esa ambigüedad y no luchar contra una u otra. Hay veces que actuamos como muy buenas personas, y otras en que cometemos ciertas atrocidades, pero no hay problema con eso, uno simplemente tiene que aceptarse como es, no querer ser bueno ni malo, cuando uno hace eso, uno está siempre en conflicto con una de las partes, es decir, de esta forma uno nunca estará ni se sentirá completo.
De hecho, en mis libros, hay otras dimensiones que no tienen que ver con estas dos, hay otras que tienen que ver con el aspecto espiritual de la vida, que son las que trascienden la ambigüedad o dualidad. En CLARIDAD EN SOMBRA, y ARTHASASTRA creo haber expresado esto.

ÓA. Platícanos un poco de Travesti, es una novela contracultural, ¿crees que aún existe contracultura en México? ¿O es una novela que está en esa línea en la que se transita entre lo marginal y el escándalo?
CRÁ. Mientras haya cultura habrá contracultura, sólo que no será igual, la misma contracultura se irá transformando, como la realidad misma. Todo está siempre cambiando, si cambia una cambia la otra. Puede ser que ahora ya no la llamen Contracultura como tal, pero eso sólo será cuestión de títulos.
Travesti es una novela que retrata una realidad, pero no tiene por objetivo escandalizar ni rescatar la marginalidad. Lo demás sólo serán interpretaciones personales del lector que al final tendrá la última palabra.

ÓA. ¿Qué nos puedes decir del caso de los muxdes (por su escritura en zapoteco y mushes por su pronunciación en castellano) oaxaqueños, respecto a tu novela Travesti? Ya que en Oaxaca, los muxdes son vistos como una otredad, en la que son respetados y tienen un lugar no denigrante en la sociedad, ¿sucede lo mismo con los travestis de Coahuila?
CRÁ. No, acá no hay respeto de ninguna clase por los travestis. Acá sólo son seres, curiosamente, marginados por una sociedad que luego les paga por sus servicios sexuales. El caso de los muxdes, en efecto es una cuestión de otredad, acá no, acá sencillamente son considerados, hombres, jotos, maricones, desviados, corrompidos, etc. Hay menos conciencia con respecto al respeto a la individualidad y gustos de las personas. Esta es una sociedad demasiado inflexible, aunque hipócrita.

ÓA. ¿Conoces al grupo Leopardo no viaja? Es un dueto formado por dos travestis, uno argentino y otro español y son el grupo del momento en España. Mi pregunta va dirigida no al show bussiness, sino a la investigación que tuviste que hacer para escribir una novela como Travesti, ¿cuáles fueron los nuevos mundos que descubriste al adentrarte en el tema?
CRÁ. Bueno, el mundo de los travestis es todo un universo casi inabarcable. Yo en mi investigación me centré más en el aspecto humano de los travestis, así conocí otra cara de la realidad desde el punto de vista travesti. En pocas palabras, conocí la navidad travesti, el 14 de febrero travesti, las posadas travestis, etc. Fue como volver a conocer la realidad en un universo paralelo. Definitivamente entendí que allá afuera hay mucho más de lo que vemos con nuestros ojos.



ÓA. Finalmente, ¿cómo ves el destino de la literatura mexicana actual?
CRÁ. Hablar de destino me parece muy arriesgado, sería como adivinar algo que ya está escrito. En todo caso tendría qué hablar del rumbo de la literatura mexicana actual. Yo espero que se abran más posibilidades, veo lento el desarrollo de la literatura mexicana, sobre todo de la poesía. Espero que se vuelva más permisivo el desarrollo, porque veo como muy amarrado todo. En los premios puede comprobarse eso, existen muchas tendencias de escritura que se deben seguir si se quiere ganar, (eso en el más leal de los casos). De esta manera, continuando igual vamos a terminar con una literatura monótona y aburrida. Debemos abrirle paso a la diversidad.

Muchas gracias, Carlos.
Al contrario, gracias a ti.

Todas las fotografías de Carlos Reyes Ávila son de Patricia Ortega.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada