viernes, 7 de enero de 2011

Entrevista a Paco Ignacio Taibo II

"A Felipe Calderón no le recomiendo nada porque luego capaz y se crea una de esas relaciones extrañas, mediante la cual alguien dice 'la pendejada que hizo esta semana ha de ser por el libro que Taibo le recomendó'. "



Paco Ignacio Taibo II.
Fotografía de Pascual Borzelli Iglesias para abartraba



Por Óscar Alarcón y Gilberto González
21 de diciembre de 2010
Colonia Condesa, México D.F.

Gilberto y yo nos encaminamos hacia la librería “Rosario Castellanos” del FCE, en donde nos enteramos que estaría Paco Ignacio Taibo II firmando libros.
Aunque casi no se le dio publicidad a la firma casi en ningún sitio, tanto el facebook de un amigo y las pequeñas lonas que se colocaron en espacios poco visibles dentro de la librería, nos permitieron enterarnos de que Taibo estaría ese día ahí. Poco faltó para que nuestra llegada fuera por casualidad.

Al entrar a la librería nos esperábamos encontrar con una enorme fila de gente esperando por la rúbrica del autor de El retorno de los tigres de Malasia, sin embargo no ocurrió así. Una vez dentro, vimos a Paco Ignacio Taibo II platicando amenamente con el fotógrafo Pascual Borzelli Iglesias, un par de personas más, y la mesa con los libros de Taibo; Gilberto y yo nos acercamos para saludarlos, e inmediatamente nos dimos cuenta de que era una excelente oportunidad para hacerle algunas preguntas.
Así que emprendimos el camino.

Óscar Alarcón. ¿Cuál crees que sea el estado de salud de la literatura mexicana, hace poco se publicó en una revista a un grupo escritores a quienes se le hizo llamar “El cartel de los escritores”, qué opinas de ellos?
Paco Ignacio Taibo II. Creo que los espacios que dejaron Carlos Montemayor y Carlos Monsiváis aún no ha podido llenarlos nadie, ninguno de ellos ha sido sobrepasado. Por otra parte, creo que la literatura mexicana goza de buena salud.

ÓA. ¿La firma de libros, como ésta, fomenta lectores?
PIT II. No, no fomenta lectores. Fomenta la venta de los libros de Paco Ignacio Taibo II, y eso me agrada. Y fomenta las ventas de la editorial y de la librería.


PIT II.

ÓA. ¿Crees que en este momento el género negro coopere a provocar la violencia en México, y que en determinado momento…?
PIT II. Te detengo. Según el centro de cuántico del FBI, el libro que los asesinos seriales leen con mayor frecuencia es la Biblia. ¿Le vamos a echar la culpa a la Biblia de la existencia de los asesinos seriales?
Entonces no le echemos la culpa a la novela negra de la guerra contra el narcotráfico y del creciente delirio calderoniano. Cuando hablo del “delirio calderoniano” no estoy hablando de Calderón de la Barca, compañeros cultos, lamentablemente. Entonces no le echemos la culpa a la novela policíaca.
Lo que ha hecho la novela policíaca es exactamente lo contrario, ha sido reveladora de los mecanismos ocultos de perversión y corrupción de la sociedad.

ÓA. ¿En ese sentido la novela negra es una novela de denuncia? No válida la violencia, sino que denuncia.
PIT II. Todo lo que describe, analiza, profundiza, reflexiona, estudia el elemento subjetivo de una realidad ayuda al que vive en ella a tener una visión más rica. Entiendo que el ciudadano rico y con mentalidad crítica no se dedica a la delincuencia.
Mis lectores, hasta donde yo los conozco y no quiero hacer generalizaciones, ni andan pasando coca —ína y no coca cola— ni son sicarios, chingao. Espero.


PIT II, con una de sus lectoras.


Gilberto González. ¿Cuál será la función que cumple el arte en este momento de crisis en México? ¿Para qué nos sirve el arte en este momento?
PIT II. Yo creo que la pregunta se la hacemos al espejo y el espejo nos contesta. El arte es oxígeno en una sociedad y oxígeno del mejor. Conforme se vuelve más áspera, más rasposa, más dura, más injusta, más arbitraria esta sociedad, la creación artística y sus productos, que podemos gozar, de repente te dan el oxígeno que necesitas para vivir críticamente en ella.
Cada vez que el fondo monetario internacional sale con una declaración de cómo nos va a chingar la economía en los siguientes minutos, yo leo a Garetti y los pequeños poemas de Cardenal y con eso resisto. Se los recomiendo como método, porque no vamos a lograr que el director del fondo monetario internacional los lea pues por lo menos uno, para volverte más inteligente.


PIT II y SI.

GG. ¿Tú cómo ves la literatura contemporánea porque parece que todo discurso se está validando debido a la posmodernidad o la transmodernidad, qué piensas incluso de la literatura basura?
PIT II. Que todo discurso es válido, incluso la literatura chatarra. Cuando los ves y dices “este cuate se merece ser lector de literatura chatarra”. Digamos el ministro de Gobernación de este país, ¿qué merece leer? Mujercitas de Louisa May Alcott, es el libro ideal para él, y después de eso Cañitas, y luego uno de superación que se llame Cómo ponerle los cuernos a mi vieja sin que se entere el vecino.
Esos libros se merecen ese tipo de destinatarios, ¿por qué negarle el placer, chingao?, ¿por qué nos vamos a convertir en estalinistas de izquierda progresista, censuradores y decirles este libro sí, este libro no? Si tienes 60 años y quieres leer Peter Pan pues a toda madre, adelante, díganle en qué sección de la librería se encuentra.

Ahora, si tienes 60 años y eres inteligente, hay una lectura crítica de Peter Pan, que es el retorno de los sueños, la libertad. Esto te alimenta la lucha por la libertad.

Yo sin ser postmoderno sino más bien premoderno, pienso que la censura bajo cualquiera de sus formas es una manera de enfermedad, y creo en la libertad del mercado abierto en una librería.
Y también creo que debería existir una necesaria intervención del estado abaratando los libros, creando librerías donde no las hay, creando sistemas de distribución del libro, cosa que no está sucediendo. El plan nacional de lectura es un desastre.


PIT II y Óscar Alarcón

ÓA. ¿Cuáles serían los libros que tú le recomendarías a Felipe Calderón, por una parte, y a Andrés Manuel López Obrador, por otra?
PIT II. [Risas] Mira a Felipe Calderón no le recomiendo nada porque luego capaz y se crea una de esas relaciones extrañas, mediante la cual alguien dice “la pendejada que hizo esta semana ha de ser por el libro que Taibo le recomendó”, para nada con ese cuate. Ni voté por él, ni creo que sea el presidente legítimo, ni tengo intención de recomendarle un libro, yo les recomiendo libros a mis amigos.
A López Obrador, el otro día le andaba recomendando una novela porque creo que lee poca ficción y ese es un defecto. Cuando lees ensayo político, economía —él tiene formación de sociólogo-economista— ¡ay! hace falta leer una novela para meterle aceite a las tuercas y que giren mejor. Hay una cierta rigidez en López Obrador, que yo creo se curaría si leyera más novelas. Pero ahí ando fregándolo cada vez que me lo encuentro —y me lo encuentro con cierta frecuencia.

ÓA. Hace algunos años, en esta misma librería, Carlos Fuentes dijo que Andrés Manuel López Obrador era el caudillo más grande desde Emiliano Zapata, ¿crees que sea cierto esto?
PIT II. Tú no puedes juzgar con la medida de la historia a personajes contemporáneos, resulta muy injusto para la historia y para ellos. Puedes trabajar sobre los muertos porque la historia se cerró, ahí están y eso son. Más allá de que Andrés Manuel ha demostrado, y de eso no tengo ninguna duda, que tiene una representatividad de un sector del pueblo de este país, que quiere un cambio profundo y que él también lo quiere, yo creo que tiene una serie de imitaciones. Lo que ocurre es que cuando lo pones en la mesa y dices a ver “tengo a Calderón, tengo a la Barbie del estado de México apoyada por Chucky el muñeco diabólico, y tengo a Andrés, pues dices bienvenido, vente a comer a mi casa”.

Andrés no hubiera corrido a 44,000 electricistas si tiene una empresa corrupta. Hubiera corrido al gerente, a los 17 directores generales, a los jefes de las oficinas que cobraban mordida. Hubiera limpiado la empresa, no despedido a 44,000 trabajadores en época de crisis. Andrés no hubiera intentado, como intentó Calderón, una política de venta del petróleo a las empresas extranjeras, no hubiera iniciado una guerra contra el narco, igual de imbécil que esta guerra en la que los mexicanos pusimos 30,000 muertos y los gringos la sonrisa: era una guerra gringa, no nuestra. Andrés le hubiera dicho a Obama “si quieres te apoyo pero es tu guerra, no la mía”.


Paco Ignacio Taibo II, Óscar Alarcón y Gilberto González (de pie).


ÓA. Es muy probable que el papel de la literatura actualmente haya perdido terreno frente a otros medios de comunicación, como el internet, la televisión, ¿qué piensas?
PIT II. Para nada. La comunicación se mueve en un espacio de información fraudulenta, información sesgada y banalidad. Aparte la banalidad es la más interesante, porque si un torero tuvo una novia y ésta tuvo un amante, y esa sale en Ventaneando, ¡puta, qué a toda madre!
Tiene su cierta gracia la manera en la que han banalizado, vulgarizado —pero no de Bulgaría sino de vulgares— el país; cómo lo han convertido en un montón de chismes acumulados.
La literatura, o la creación de la palabra escrita, está produciendo pensamiento utópico y pensamiento crítico sólido, navegamos en dos espacios diferentes. Y afortunadamente uno de esos espacios influye en el otro. No diría cuál influye más porque hay algunos colegas míos que escriben bajo la influencia de Paty Chapoy [risas].

PIT II con uno de sus lectores.

GG. Paco, ¿te gusta el mole poblano, qué piensas de Puebla?
PIT II. Puebla es una ciudad que dicen que fundaron los ángeles. Mentira. Que tuvo su momento de gloria cuando el General Zaragoza sacó a chingadazos a los franceses, cerro pa’ bajo de Loreto y Guadalupe; que un año después cuando los franceses triunfaron, el obispo de Puebla llamó a celebrar la entrada del ejército francés con un tedeum, y que tuvo la gloria de que los campaneros de esa ciudad se robaron los mecates de las campanas y se los trajeron a Benito Juárez pa’ que no las pudieran tocar.
Es una de las ciudades más contradictorias de México, donde lo mejor y lo peor de este país está. Lo peor no hay que contarlo pues tienen ustedes a uno de los gobernadores, que en la carrera de los cien metros del “gobernador más pinche”, la gana con relativa facilidad.
Puebla es eso, y al mismo tiempo es una ciudad que me gusta. Aunque también me gusta hacerle bromas a los poblanos, así que mejor aléjense después de esto [risas].


PIT II.

ÓA. ¿Cuál crees que sea el camino que va a tomar la literatura mexicana?
PIT II. Yo tenía una bola de cristal. La misma que tenían Carlos Marx y Federico Engels cuando pronosticaron que el socialismo llegaría primero a los países desarrollados como Inglaterra, en 1865. Yo tenía mi bola de cristal, me fui 3 días seguidos al boliche y le di en la madre, ¡ya no sirve!
Mi capacidad para hacer pronósticos, para adivinar el futuro está absolutamente negada. Sólo sé una cosa: hay un sector muy importante en este país que ha asumido que resistir es vencer, entre los que me cuento.
Y ese sector, que me merece el mayor de mis respetos y cariño, no es chiquito, es grande.



Fotografías: Pascual Borzelli Iglesias
Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

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