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viernes, 4 de junio de 2010

René Avilés Fabila: Premio Alux a la eminencia 2010.

El periódico Síntesis, lo entrega en Puebla, Puebla.



René Avilés Fabila, ©Borzelli Photography


Este viernes 4 de junio de 2010 el periódico Síntesis, del estado de Puebla le entregó el reconocimiento "Alux a la eminencia 2010" al escritor René Avilés Fabila por ser uno de los escritores más reconocidos de América.
El reconocimiento se adhiere a otros más que se le han otorgado a René, quien en este mismo año recibió una copia de la Cédula Real de la fundación de la ciudad de Puebla, con lo que se vuelve un huésped distinguido de la angelópolis.
En la entrega también se reconoció al pintor José Lazcarro y al diplomático Gilberto Bosques.



RAF ©Borzelli Photography


El periódico Síntesis cumple 18 años de existencia y lo celebró con la entrega de estos premios en San Pedro Museo de Arte.
La celebración estuvo encabezada por Armando Prida Huerta, presidente de la Asociación Periodística Síntesis y por varios personajes de la política en Puebla.
En otros años han sido reconocidos con el "Alux" personajes como el poeta Juan Bañuelos, el doctor Alejandro Pedroza y el astronauta Rodolfo Neri Vela.



RAF, ©Borzelli Photography




Fotografías: Pascual Borzelli Iglesias, para abartraba
Texto, diseño y edición: Óscar Alarcón García

sábado, 29 de mayo de 2010

Óscar de la Borbolla y la lectura

Desde cualquier sitio promueve la lectura

Óscar de la Borbolla ®Borzelli Photography

Óscar de la Borbolla, Humberto Musacchio, Beatriz Escalante y René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Beatriz Escalante ®Borzelli Photography

Óscar de la Borbolla y Humberto Musacchio ®Borzelli Photography

René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

El camarógrafo, Óscar de la Borbolla, Humberto Musacchio, Beatriz Escalante y René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Óscar de la Borbolla y René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Humberto Musacchio y René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Óscar de la Borbolla, Humberto Musacchio, Beatriz Escalante, René Avilés Fabila y el camarógrafo ®Borzelli Photography

Humberto Musacchio ®Borzelli Photography

Óscar de la Borbolla, Humberto Musacchio, Beatriz Escalante y René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Óscar de la Borbolla, Humberto Musacchio, Beatriz Escalante y René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Fotografías: Pascual Borzelli Iglesias para abartraba
Diseño y edición: Miguel Borzelli Arenas

lunes, 24 de mayo de 2010

Tus Zapatillas Suenan a Sexo de Ricardo Cartas

Portada del libro Tus Zapatillas Suenan a Sexo, de Ricardo Cartas


La aparición de un libro siempre es algo que vale la pena celebrar.
Cuando un libro se reedita quiere decir que ha cumplido su finalidad: la de entusiasmar al lector y que entre el nuevo público se arrebaten los ejemplares y como consecuencia el libro se reeditará.


Así ocurrió con el libro Tus Zapatillas Suenan a Sexo de Ricardo Cartas, que en este mes de mayo de 2010 se publica la 2a. edición.
Libro fundacional del movimiento literario originario de Puebla, conocido como Ultracostumbrismo -el nombre se le debe a Édgar List, hijo del poeta estridentista Germán List Arzubide, atrapa de manera particular, la forma en la que Puebla se le ha presentado a Cartas.


De izquierda a derecha: José Antonio Flores, Rodrigo Durana, Óscar de la Borbolla, Ricardo Cartas, Óscar Alarcón. Fotografía de Pascual Borzelli Iglesias para abartraba.


El libro se publicó por primera vez en el año de 2006, y hoy ve su segunda luz.
Óscar de la Borbolla se ha referido al libro de la siguiente manera: "Lo que a Cartas le importa en Tus Zapatillas Suenan a Sexo es contar, contar historias divertidas y vivas, y lo logra de una manera espléndida. No importa si para este propósito aparecen en el texto cubanos que hablan como cubanos, frases onomatopéyicas que dan a la lectura un ritmo de rumba, o juegos de Nintendo mezclados con apodos poblanos. El fin de contar y contar bien, se alcanza sobradamente".


De izquierda a derecha: Óscar Alarcón, Arturo Rivera, Israel Miranda, Ricardo Cartas, Maribel Esperón, José Antonio Flores. Fotografía de Pascual Borzelli Iglesias para abartraba.


Ricardo Cartas nació el 26 de abril de 1978, originario de la ciudad de Puebla ha escrito 3 libros hasta el momento: La Noche de Karmatrón, Tus Zapatillas Suenan a Sexo y Los Suplicantes.
En esta reedición de Tus Zapatillas... nos encontramos con la grata presencia de un texto, a manera de presentación, de René Avilés Fabila, quien apunta a propósito del libro:

"Cartas, con su juventud a cuestas, se ha hecho ya dueño de una sólida reputación literaria que confirma con sus conocimientos de lucha libre. Alguna vez le señalé una máscara plateada pequeña y dije casi seguro: la del Santo, ¿verdad? No, repuso, la del Místico. He leído sus relatos y todos son excelentes, a mí, cuentista por vocación y obra, me gustan, me entretienen y divierten, incluso hasta me enseñan, aquello que pedían los clásicos del Siglo de Oro. En este libro como en cualquiera de relatos, hay preferencias. El que le da título al libro me gustó mucho, como "El origen de la soledad" y con otros "La noche de Karmatrón" y "Escuchando a Ninón", me reí sin parar. Todos capturan, atraen, lo que es una virtud ante el regreso de las nuevas generaciones a la seriedad y a una suerte de formalidad antipática, todo para hacernos creer que hacen una literatura cosmopolita. Para qué doy ejemplos. No quiero más odios."


Con Eusebio Ruvalcaba, fotografía de José Antonio Flores Cabrera


Tus Zapatillas Suenan a Sexo de Ricardo Cartas, 2a edición, Editorial Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, colección Alejandro Meneses, Puebla, México, 2010, 131pp.



Diseño, Edición y Texto: Óscar Alarcón

viernes, 7 de mayo de 2010

René Avilés Fabila recibe copia de la Cédula Real de Puebla

René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Este año el escritor René Avilés Fabila cumplirá 70. Los homenajes comenzaron desde hace varios meses y continuaron en la pasada Feria de Mineria, en donde "la China" Mendoza lo acompañó.
El 7 de mayo de 2010 ya forma parte de la historia no sólo de Puebla sino de la literatua nacional, pues a este escritor comunista se le ha otorgado el día de hoy una Copia de la Cédula Real, la cual es un documento de carácter histórico, en el que se señala el título de Noble y Leal Ciudad, título otorgado a la Ciudad de los Ángeles en 1538.

En sesión solemne de cabildo y ante la presencia de la presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, René Avilés Fabila agradeció el reconocimiento por sus 70 años de vida y 50 años como escritor crítico e implacable en contra de todo aquél que ostente el poder.
Avilés Fabila se promulgó a favor de otorgarle un reconocimiento digno a Elena Garro, escritora nacida en Puebla, ya que espera que la escritora no quede en el olvido.


RAF ®Borzelli Photography

Otras de las facetas del autor de Los Juegos es la de promotor cultural y periodista; haciendo énfasis en esta última labor se refirió al arduo trabajo que tienen los periodistas, no sólo en nuestro país sino más allá de nuestras fronteras.


Cédula Real de la ciudad de Puebla, imagen obtenida de http://www.turismopuebla.gob.mx/wb/tur/historia


Otros personajes que han recibido la copia de la Cédula Real son:

Carlos Monsiváis (escritor)
el Rey Juan Carlos de España
Luis Miguel Valdez (dramaturgo)
Fritz Theiss Jacob (pedagogo)
Juan José Calatayud (músico)
Alex Lora (músico)
Rafael Amador Tapia (presbítero)
Rosendo Huesca Pacheco (arzobispo)



Fotografías: Pascual Borzelli Iglesias para abartraba
Diseño, edición y texto: Óscar Alarcón García


jueves, 4 de marzo de 2010

Adiós, querido Carlos Montemayor

Decir que la muerte prematura de Carlos Montemayor me sorprendió, es poca cosa. Fue un impacto desconcertante. Hacía algunos meses estuvimos juntos y no percibí alguna enfermedad. Carlos no fue quejumbroso y era a cambio discreto. Aunque con rigor él perteneció a una generación debajo de la mía, la vida universitaria nos acercó hace más de 35 años, cuando fundaron la Universidad Autónoma Metropolitana. Carlos trabajó en el plantel de Azcapotzalco y yo en Xochimilco. Rumbos opuestos, sin embargo, pronto destacó como profesor universitario y lo nombraron director de Difusión Cultural de las entonces tres unidades. Su papel fue inolvidable, hasta hoy podemos encontrar huellas de su paso. En la UAM-A hizo relación estrecha con otros escritores de gran estatura: Bernardo Ruiz, Jorge Ruiz Dueñas, Sandro Cohen y Marco Antonio Campos (que estaba en la UNAM, pero que tenía larga amistad con el primero). Yo me sumé de manera un tanto accidental y todos juntos hicimos por lo menos dos viajes memorables, uno a Nueva York que, como bien precisa Marco Antonio Campos, ha merecido infinidad de historias e interpretaciones. Íbamos con el poeta Rubén Bonifaz Nuño a dictar conferencias a diversas universidades.

Carlos Montemayor se formó en la lectura de los clásicos griegos y latinos, fue un cercano amigo de Bonifaz Nuño, a quien yo conocía de más lejos a causa de mi edad. Fue poeta, traductor, novelista, ensayista, un hombre de letras cabal, en el más amplio sentido del término. Su formación académica y sus lecturas lo fueron gradualmente inclinando a los temas sociales. Dejó atrás Las llaves de Urgell, 1971 y escribió libros como Guerra en el Paraíso, 1977 y Las armas del alba, 2003. Su trabajo más reciente refleja sus sentimientos de corte político, su papel de intelectual crítico.

Sin dejar el griego y el latín, se acercó a las lenguas indígenas y pronto se convirtió en un formidable promotor. Como pocos, se adentró en un mundo desdeñado, donde fue un decidido defensor de los derechos de esos sectores marginales que carecen de apoyos oficiales de carne y hueso. Se concentró en la literatura de las diversas etnias y al mismo tiempo fue un intenso participante de la búsqueda de soluciones pacíficas con los movimientos guerrilleros de México.

Carlos, por fortuna y debido a su extremo talento y sensibilidad, obtuvo multitud de premios y reconocimientos, incluido el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de la Literatura y la Lingüística, entregado el año pasado. Era miembro de la Academia de la Lengua y de otras instituciones igualmente prestigiadas. A su ingreso a esta academia, recuerdo bien que le acompañé con otros amigos, los arriba citados. En una época solíamos reunirnos Bonifaz Nuño, Carlos y yo a comer y conversar. Más adelante las actividades nos separaron un tanto, pero no para impedir encuentros magníficos en la FIL de Guadalajara, en la de Minería o en algún otro escenario importante. La última vez que estuvimos juntos en un acto cultural, fue en la Fundación Sebastián, lugar donde se festejó la carrera artística del prestigiado barítono Roberto Bañuelas, por cierto maestro de canto de Carlos. Allí, mi querido amigo cantó arias alemanas y a mí me correspondió hablar del Bañuelas escritor. Esto fue el año pasado, si Carlos ya estaba enfermo, no se le notaba y él tampoco lo contaba a cualquiera. Imagino que sólo su familia estaba al tanto de sus males.

La muerte de Carlos Montemayor caló hondo y en todos los medios se dio la noticia como algo lamentable, las palabras de duelo se repitieron en boca de los mayores intelectuales del país. Yo, en lo personal, había sido advertido de la gravedad que reclamaba su cuerpo por Bernardo Ruiz, quien días más tarde me dio la pésima noticia de su fallecimiento. En estas mismas páginas hubo una correcta información sobre su vida y obras, y alguno como Rafael Cardona hizo notar su dolor personal. Recordó la histórica relación de amistad con Alí Chumacero, poeta de talento y amigo generoso. Cuando me dieron la noticia, ya había entregado a Crónica mi habitual colaboración, pero en ésta me sumo al sufrimiento de familiares y amigos. Lo echaremos de menos. Deja un enorme hueco que no es fácil llenar. Fue un intelectual de conducta intachable, dio a conocer sus ideas a través de pláticas, artículos y libros. Solía hablar de modo pausado, dejando claras sus ideas sobre el maltrato a los indígenas o la manera en que el narcotráfico ha penetrado a las instituciones. Fue, pues, un hombre comprometido.

Su apariencia era la de un hombre serio, incapaz de bromas. Todo lo contrario, solía contar chistes con agudeza y reír a carcajadas. Su fina ironía la practicaba con elegancia y distinción. Fue un caso único en las letras mexicanas. Es una pena que haya muerto prematuramente, con tareas importantes que llevar a cabo. No sólo las personas que he mencionado en esta afligida nota lo recordaremos por siempre, también aquellos seres frágiles y desprotegidos por los cuales trabajó con vigor: los indígenas mexicanos.

Texto: René Avilés Fabila
Diseño y edición: Miguel Borzelli Arenas

miércoles, 3 de marzo de 2010

¿Que 70 años no son nada?

René Avilés Fabila y María Luisa "la China" Mendoza ®Borzelli Photography

Los 70 de René Avilés Fabila.
Por Óscar Alarcón García

En punto de las 13 horas, afuera de la Capilla del Palacio de Minería, la gente comenzó a reunirse para entrar a lo que parecería una presentación más, afortunadamente no fue así. El motivo de la enorme fila se debió al homenaje que se le rindió al escritor René Avilés Fabila, quien cumplió 70 años de edad y 50 como escritor.

RAF hablando ante el auditorio que llenó la capilla del Palacio de Minería ®Borzelli Photography

Este domingo 28 de febrero de 2010, las actividades de la Feria del libro del Palacio llegaron a su fin. El marco fue el idóneo, la fila, como todos los días de la Feria, daba la vuelta hasta llegar al eje central Lázaro Cárdenas; la gente se encontraba muy emocionada por entrar. Esto llama la atención y contradice lo que muchas autoridades se han empeñado en pregonar: los mexicanos no leen. Si no lo hacen ¿cómo explicar que ésta sea la XXXI edición de la Feria? Y con una cantidad impresionante de gente —en algunas partes del Palacio no se podía caminar por los pasillos—para entrar al último día en el que, entre otros eventos, uno de los más relevantes fue el homenaje a Avilés Fabila.

RAF ®Borzelli Photography

La capilla pronto se llenó y hubo problemas en la logística de la entrada. Si ya de por sí la fila era larga para entrar a la Feria, la que había para entrar a la capilla era un poco menos que enorme, lo que nos llevaría a replantear la dinámica y los espacios de este tipo de eventos.

RAF en el local donde se promovían sus Obras Completas ®Borzelli Photography

Y es que no era para menos, la presencia de un periodista y escritor como René, convocó a mucha gente. Una vez que los problemas siguieron en la entrada, se cerró la puerta y Fernando Macotela comenzó con la presentación, en donde mencionó la labor de Avilés en el campo del periodismo, publicando en Excélsior, y además resaltando su trabajo como académico, no sólo en la UNAM, sino también en la UAM, de donde es profesor.

La capilla del Palacio de Minería estaba llena en el homenaje a RAF ®Borzelli Photography

Al lado de Avilés Fabila se encontraba la siempre sonriente María Luisa “la China” Mendoza, quien con su particular malabarismo verbal nos recordó los inicios del trabajo de René. Mendoza fue parte fundamental en aquellos años de combate en los que en México se peleaba en contra del sistema totalitario del PRI. Después de arrancar varias sonrisas al recordar la parte íntima de la vida de René, pues dijo que no sólo conoce a su esposa Rosario, sino también a varias de sus enamoradas, María Luisa dio fin a su presentación para cederle el micrófono al homenajeado.

RAF ®Borzelli Photography

René comenzó agradeciendo de manera particular a Macotela y a “la China”, y después de manera general a todos los asistentes, y a continuación comenzó a hablar de lo que él conoce: de política, periodismo y literatura.

RAF y los medios que se hicieron presentes en su homenaje ®Borzelli Photography

Como siempre, Avilés Fabila se declaró un crítico del poder, por ello, dijo, “me he ganado muchos enemigos, pero lo mismo critico al PAN, al PRD y al PRI”, y después añadió “no sólo crítico al partido en el poder, sino de todo aquel que ostente el poder”, lo que hizo que el público le aplaudiera, no sin antes señalar la maldición que alguna vez un diputado perredista le dijera: “ojalá y se muera su madre”.

De izquierda a derecha: Betty L. Zanolli Fabila, RAF y una amiga ®Borzelli Photography

René Avilés Fabila recordó sus inicios en la literatura —junto con José Agustín—, en sus años de juventud con la publicación de su primera novela Los Juegos; después dio paso a la plática de cómo nació El Bosque de los Prodigios, Tantadel, Memorias de un Comunista, Réquiem por un Suicida, hasta llegara a Recordanzas y Nuevas Recordanzas, título que “la China” Mendoza le celebró con anterioridad en su intervención.
Casi al finalizar, Avilés Fabila hizo alusión una vez más a su divorcio con algunas de las figuras de la literatura mexicana, —léase Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska— de quienes dijo “sentirse celoso” (sic), pues les han dado más Doctorados Honoris Causa que a él, “60 a cada uno de ellos en el mismo día” (sic), puntualizó René.

Óscar de la Borbolla y René Avilés Fabila ®Borzelli Photography

Antes de concluir, llegó un momento emotivo, pues “la China” Mendoza, le hizo ver a René que entre el público se encontraba Helena Paz Garro, a quien Avilés se refirió cariñosamente y el público la recibió con un fuerte aplauso.
Así dio fin el homenaje que la Feria de Minería le otorgó a uno de los más críticos escritores, y que sin embargo, está en espera de obtener su lugar en la literatura mexicana.

Rosario, su esposa y RAF ®Borzelli Photography

domingo, 7 de febrero de 2010

René Avilés Fabila. Museo del Escritor

Espacio de difusión, análisis y debate

Abartraba inicia otro camino en su actividad de difusión y promoción, con los artículos del escritor René Avilés Fabila, abre las puertas para el análisis, discusión y debate. Lo publicado es responsabilidad de los autores y tendrán cabida las respuestas de quienes son mencionados o se sientan aludidos.

René Avilés Fabila ® Borzelli Photography


Consuelo Sáizar: ¿Quién es realmente?

René Avilés Fabila, www.reneavilesfabila.com.mx, www.recordanzas.blogspot.com
Opinión, Lunes 18 de Enero, 2010 | Hora de creación: 02:44| Ultima modificación: 02:46

Cuando Vicente Fox nombró a Consuelo Sáizar directora del Fondo de Cultura Económica en sustitución de Gonzalo Celorio, escritor y académico de larga trayectoria, yo no tenía idea quién era ella. Así que acepté la invitación de la SOGEM para verla. Asistimos una treintena de narradores y poetas, casi ninguno la conocía. Cuando se presentó dijo algo curioso: “No soy panista y no tengo las preferencias sexuales habituales.” En el medio intelectual, eso no impresiona. Algunos de mis mejores amigos son homosexuales. Lo llamativo realmente es que una desconocida iba a conducir la más importante editorial. Añado que en el FCE publiqué mi primer libro en 1969, en la colección Letras Mexicanas, y al llegar Sáizar había editado varios más. Dio órdenes inmediatas para cancelar cualquier posible reedición.

Más adelante, Sergio Vela salió de Conaculta por su marcada ineptitud y ella pasó a sustituirlo. Si Vela es pianista y culto, Consuelo no tiene ningún mérito académico o intelectual, no es artista, nunca ha escrito nada. Pero con el panismo es usual el desprecio por la cultura. Recordemos a Sari Bermúdez. Los méritos de Consuelo son su larga admiración por dos intelectuales al servicio del PRD. Yo había propuesto la creación del Museo del Escritor, un proyecto de largo aliento que ha sido apoyado por multitud de académicos, escritores, artistas e instituciones educativas y culturales. El papeleo puede ser visto en el blog www.museodelescritormex.blogspot.com. Cuando Sáizar llegó a Conaculta nombró a Fernando Serrano Migallón como secretario cultural, un burócrata que ha ocupado diversos cargos administrativos y cuya obra son libros de cocina y trabajos jurídicos menores. Volví a llevarles el proyecto que estuvo en manos de Vela. En un desayuno donde estuvimos Sáizar, Serrano, Humberto Musacchio y yo, Consuelo dijo para alejar mi petición: “Soy funcionaria pública y tengo la obligación de recibir a todos, pero no de cumplirles sus deseos”. Decidí que no había más que hacer a pesar de que he seguido enviando correspondencia de muchos sitios para salvar al ex Oratorio de San Felipe Neri, el edificio que pensamos podía albergar al museo y que nadie en el gobierno sabe su destino.

Desesperado por la majadería de Sáizar y su empleado Serrano, recurrí a la Presidencia, porque Calderón ha insistido en que hay transparencia, eficacia y oídos sensibles a la ciudadanía. De Los Pinos dijeron que el caso había sido turnado a Sáizar. ¿Para qué si las puertas del Consejo estaban cerradas, como diría Revueltas, a piedra y odio? ¿Cuál era el objeto, si en la carta le explicábamos a Calderón que la señora manejaba aquello como empresa personal, que tenía sus favoritos y a otros los detestaba, sin importar el daño al gobierno calderonista? Al fin Serrano mandó una carta mal redactada dándonos largas. También aparece en el citado blog.

El PAN y Calderón no escuchan, no tienen interés en la cultura. En la carta le decía que era un momento ideal, Bicentenario y Centenario, para que se apoyara la creación de un gran Museo del Escritor, único en el mundo, con una exposición llamada “200 años de literatura mexicana”. Un funcionario de Bravo Mena, para justificarse, me dijo telefónicamente que ellos no solían dar órdenes a las dependencias. ¿Qué? Con razón el gobierno de Calderón está a la baja y cada quien hace lo que le viene en gana, sin orden. El museo existe, está en Narvarte y pronto estará en la delegación Miguel Hidalgo y tendrá éxito. Es sin duda un proyecto de grandes dimensiones difíciles de enumerar en poco espacio.

Fernando de Ita señaló dos cosas: la inactividad de Sáizar y su tendencia al exhibicionismo. Está en todos los festejos, pero no hay trabajo serio. El sábado anterior, un columnista de Excélsior señaló como rumor bien fundado que Sáizar se iba de Conaculta y que harían una limpia al comprobarse ineptitud y corrupción (caso Arturo Saucedo). Ignoro si será cierto, pero es tiempo de poner orden en la esfera cultural, donde México jamás ha sido país atrasado, donde hubo mejores momentos cuando el Estado se preocupaba por crear museos e instituciones artísticas. ¿Qué nos pasó?, ¿por qué el Fondo y el Consejo estuvieron y están en sus manos?, ¿quién la protege?, ¿cuáles son los intereses de Calderón al darle tanto poder a una mujer incapaz, de nulos merecimientos y enorme resentimiento social? Lo ignoro. Pero es evidente que la cultura oficial requiere cirugía mayor y estar sujeta a una inteligente política cultural, que no ha tenido. No serán Sáizar y Serrano quienes lo hagan. Son parte de una burocracia recién llegada a la cultura que actúa en función de sus intereses y que cuenta con intelectuales muy premiados y afines a López Obrador como asesores y protegidos. Los demás no tenemos importancia para ella, pese a que algunos tengamos largas carreras dentro de la cultura, el periodismo y la academia nacional. Falta una sede digna para el Museo del Escritor, como le dije a un empleado de Bravo Mena: el PAN se irá del poder y nosotros, como el dinosaurio de Monterroso, seguiremos aquí, trabajando por México.

® Borzelli Photography


Ya sé quién es Consuelo Sáizar

René Avilés Fabila, www.reneavilesfabila.com.mx, www.recordanzas.blogspot.com
Opinión, Miércoles 20 de Enero, 2010 | Hora de creación: 02:31| Ultima modificación: 03:03

Pocas veces un artículo mío había tenido una reacción como la que provocó el anterior. He recibido multitud de correos, comentarios telefónicos y opiniones de personas que han tratado a Consuelo Sáizar. Empezaré por señalar que cuando la vi en la SOGEM, dije con cortesía “mucho gusto”. Su reacción fue dura: “Ya nos conocemos”. Honestamente no recordaba que me hizo alguna entrevista radiofónica. Pero ésa, es pura sospecha. Mi mala memoria desató una enemistad que me ha costado caro. De inmediato me declaró persona non grata para el Fondo de Cultura Económica. Uno de sus funcionarios dijo en público que yo era enemigo de la empresa. Ridículo, allí edité varios libros con buena fortuna. En todo caso podía no simpatizarme Sáizar, pero por la institución tengo cariño y gratitud. Fue mi casa en una época. Esta historia boba me dio la idea de que es una mujer ruda, autoritaria y majadera y vengativa.

Entre los muchos correos que recibí, destaca uno de Joel Ortega Juárez. Su historia es simple. Publicó en el Fondo su autobiografía: El otro camino, 45 años de trinchera en trinchera. Sáizar primero la congeló y luego la retiró del mercado. Algo peor me cuentan Gonzalo Martré y Orlando Guillén: ni siquiera aceptó trato con ellos, escritores de largo historial. Simplemente los vio como basura, olvidando que hablamos de una editorial del Estado, pagada con nuestros impuestos, no de una empresa suya. Ambos se defendieron con las armas que Consuelo les dejó: la sátira. En diversos diarios, distintos escritores y artistas en general se han quejado de su brutalidad. La lista puede ser infinita. Los elogios hacia su trabajo todavía no me llegan, a menos que me digan que mantuvo las finanzas del Fondo en buen estado. Primero, era su trabajo y le pagaban muy bien, segundo, es una empresa subsidiada. Finalmente, la mayoría de los correos y llamadas insisten en su trato despótico, que hoy se ve empeorado con la presencia de Fernando Serrano Migallón, arrogante en exceso e ignoro por qué.

Me desconcierta el rotundo rechazo de Sáizar al Museo del Escritor. Tiene un Consejo Directivo integrado por 13 intelectuales distinguidos y está registrado ante notario público, apoyado por importantes instituciones educativas que ven con simpatía su creación, ella debería entender y apreciar un proyecto de este tipo. México es un país de grandes museos, ¿por qué no crear uno más, uno que no tenga par en el mundo? Lo más grave es que la negativa haya sido avalada por la Presidencia de la República, a donde nos remitimos con docenas de documentos, cartas y firmas recomendando su desarrollo. No hallo sentido al comportamiento destructivo de Sáizar. Es, en todo caso, una venganza: mostrarme que soy poca cosa y que ella tiene el poder. Mi pregunta es, ¿por cuánto tiempo, aún imaginando que el PAN soporte su conducta? Le quedan dos años, 10 meses, 11 días y 6 horas. Tarde o temprano Sáizar desaparecerá de la cultura nacional, será un recuerdo vago como lo es Sari Bermúdez.

Muchos sabemos de dónde le viene el poderío, pero eso no es importante, lo fundamental es que todo un gobierno encabezado por Felipe Calderón se ponga a sus pies. Un periodista afamado me comentó que en algún momento, cuando Sáizar era directora del Fondo, el presidente le dijo que la imaginaba al frente de Conaculta. La responsabilidad no es, pues, de Sáizar, sino del propio mandatario. Cuando discutí la petición suscrita por personalidades con funcionarios al servicio de Felipe Bravo Mena, le mostré mi asombro ante la capacidad de tolerancia o ingenuidad de su jefe, Calderón. Sáizar es santa protectora de acentuados militantes de López Obrador como Carlos Monsiváis, quien una y otra vez critica y se mofa del Presidente. Torpe forma la suya de intentar ser “servidora pública”, una persona que no se digna recibir más que a sus más cercanos intelectuales, pocos por cierto.

Me parece que el servicio público es justo para atender a la ciudadanía. Pero los tiempos y las personas cambian. Todos son autoridad. No me importa cómo era Sáizar cuando trabajaba en una empresa privada, cómo trataba a la gente. Otro es el caso cuando estamos al frente de tareas oficiales. Las he tenido: en la UNAM fui director general de Difusión Cultural, jamás traté con grosería a nadie. El mismo cargo ocupé en la UAM-X y dudo que alguien pueda decir que lo maltraté o di órdenes groseras.

El Conaculta fue, por causas políticas, un parto apresurado. Su primer presidente fue Víctor Flores Olea; siempre ha carecido de política cultural. Ninguno de sus conductores ha dejado de mencionarla, pero ninguno la ha creado. Nadie ha solicitado su opinión a la comunidad artística e intelectual, a los periodistas especializados, a los académicos. Ha sido manejado con prepotencia, para beneficiar a los amigos y rechazar a los demás.

Ahora sé quién es Sáizar, mi siguiente pregunta es, ¿qué demonios hace manejando la cultura nacional? La veo como una ranchera exitosa dentro de un Cádillac.

Fotografías: Pascual Borzelli Iglesias para abartraba
Diseño y edición: Miguel Borzelli Arenas