miércoles, 28 de abril de 2010

Magritte en México

Supongo que esta pintura se llama "Esto no es una pipa", no lo sé, en el museo no me dejaron tomar notas. (En realidad se llama La Traición de las Imágenes) Imagen tomada de http://personal.telefonica.terra.es/web/auladefilosofia/arte/magritte.htm


Vine a Bellas Artes porque me dijeron que ahí estaba un buen pintor, un tal Magritte.
Un amigo me dijo ve a ver La Traición de las imágenes, no le pidas que te diga qué es una pipa, exígele que te demuestre que lo que tus ojos ven no es mentira.
Entré al Palacio de las Bellas Artes con la esperanza de llevarme un buen recuerdo, no me mal interpreten: no llevaba cámara fotográfica así es que no podía hacer mal uso de ese instrumento para perpetuar lo efímero.
Subí las escaleras y me perfilé a las salas de exposición. Un mensaje me llegó al celular y ahí fue cuando comenzaron los errores. Alguien se me acercó y me dijo "está prohibido usar los celulares", "¿ni para mandar un mensaje?", le pregunté. La señora, que era una mujer policía me dijo que ni para mandar mensajes, que me saliera de la sala a enviarlo y después podría entrar.
Así lo hice.

Esta otra es "El Caballito", tampoco sé su verdadero nombre. (La firma en blanco dice el google que se llama). Imagen tomada de http://www.bdp.org.ar/facultad/catedras/comsoc/redaccion1/mayol/2009/08/clase_13_contar_narrar.php


Surrealismo por doquier, aquí, allá, acuyá y más pa acá, pura verborrea de imágenes, el arriba y el abajo confundidos: yuxtaposición de manzanas, hombres, mujeres, árboles y caballos.
Al entrar a la sala donde se encuentra uno de los cuadros más famosos de Magritte, les diré lo que ocurrió (y eso explica que no me sepa el nombre de los cuadros):
Encontrábame recorriendo la sala de exhibición, con todo y mi libreta apuntadora, herramienta que todo periodista u escritor que respétese debe llevar siempre consigo, cuando paréme justo frente a uno cuadro que llamome la atención. Al sacar mi plumita para apuntar el título, la fecha y la técnica (no pidan las medidas del cuadro, esto es mucho pedir para las autoridades de Bellas Artes y su cuerpo de curadores), aparecióseme un hombre bien entacuchado para decirme: "no se pueden tomar apuntes dentro de la sala". Chale, díjeme.
Sabemos que uno de los museos que más se destacan por sus visitas de grupos de estudiantes es el de Bellas Artes, y que no sólo acude gente especialista sino grupos y grupos de estudiantes que, sin querer, sus profes les dejan de tarea investigar y ver qué onda con Magritte y gracias a esta disposición las tareas no llegara a los escritorios.

"El señor cara de manzana" dijo un niño en la sala, pobrecito no pudo tomar apuntes de que esto es El hijo del hombre de 1964. Imagen tomada de http://dadaisforever.wordpress.com/2010/01/24/el-mensaje-de-magritte/

La justificación es que en este país y en todo el mundo somos tantos que ya no cabemos y que si nos detenemos a tomar apuntes de cada uno de los cuadros no daremos oportunidad a nadie más para que aprecie la obra; y que además para eso está una sala lúdica en la que se puede observar y jugar con lo que Magritte hizo. Aunque ahí tampoco se puede tomar apuntes.
Esto puede alejar a los visitantes, curiosos, caminadores y observadores que paseando por allí les entre la curiosidad y se den una vuelta por las Bellas Artes: puras prohibiciones.
Al final del día tuve que salir rápido porque tenía la esperanza de encontrarme con algo inusual, que nunca hubiese visto antes. Y sí que lo vi: una mano con un letrero que me prohibía tomar apuntes. No pongo la imagen porque también estaba prohibido tomar fotografías.
Por eso vine a Bellas Artes.

Prohibido Prohibir. Imagen tomada de http://alexkev.wordpress.com/2008/09/20/libre-de-piratas/


Texto: Óscar Alarcón



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada